Una
excelsa artista engalana nuestra modesta casa y se suma a la familia de Arisco.
Ella es Griselda Carassay, maestra meritoria de la tinta y herética cultora del
color.
Griselda
nació en Anguil, provincia de La Pampa, y es docente en artes plásticas, egresada
del Instituto Provincial de Bellas Artes,
además de maquilladora, vestuarista, escenógrafa, ilustradora, historietista:
su ojo es sagaz, su mirada incisiva y sus trabajos están teñidos de un humor ácido,
incomodan, pero a la vez están dotados de una limpieza y minuciosidad que –generalmente-
asusta.
Sus
temas, como en el tango y la filosofía, son la incomodidad del “Ser”, sus
martirios, sus miedos, incomodidades e inconformidades, el raro amor, la decrepitud, la
sensualidad y el sexo puro, bruto. Pero –como se dijo- manchado por el
inconfundible tinte de la ironía cortante.

